El ornamento

El ornamentoContinuando con mis post veremos que son los ornamentos
L definición del diccionario reza  “Adorno, compostura, atavío que hace vistosa alguna cosa”
image image image
El ornamento únicamente tenía sentido donde efectivamente la “compostura y atavío” en las cosas resultaba una metáfora de las “prendas morales” del “sujeto”. Donde un sujeto se hacía más recomendable con su compostura -su porte- y la de sus objetos; donde su atavío -sus prendas de vestir- y el de sus objetos reflejaban oportunamente la calidad de su condición -sus prendas morales-. Donde, en definitiva, compostura, atavío y prendas vistosas -que merecieran verse- mostraban a un individuo recomendable.
La creación de imagen, tal como la entendemos hoy, consiste en presentar de un modo atractivo y verosímil las buenas cualidades de un sujeto. Y esta actividad se confía a unos especialistas, que difunden la “buena imagen” de un candidato electoral, un artista de moda, una institución pública, o una empresa comercial. Se pretende con ello ganar la confianza y aquiescencia del público.
Los os actuales medios de difusión permiten hacer llegar al gran público imágenes variadas : el rostro amable de un político o el más anónimo logotipo empresarial, acompañados de mensajes sintéticos, slogan, que procuran fijar en las memorias.
Los “asesores de imagen” de tiempos pasados no disponían de esos medios. El modo de “crear imagen” era sencillamente ornamentar; presentar al sujeto y sus cosas de una forma adecuada. El mensaje implícito que se deseaba transmitir era siempre el mismo : el honor. El honor se manifestaba en el brillo de la gloria, el resplandor de la dignidad o en la aura de la decencia; siempre vistosamente. Y eran las cosas vistosas, es decir, brillantes, resplandecientes y doradas, las que se ofrecían como metáfora del honor : las que mostraban al hombre recomendable.
Y tal vez, el ejemplo más ilustrativo sea el Rey Sol, Luis XIV de Francia, que hizo de una vida una continua representación en público, una insistente “campaña de imagen”, exhibiendo siempre una figura resplandeciente. Pocos franceses de su época conocerían el auténtico rostro real, el sonido de su voz. Pero la figura del rey se prolongaba en su porte, trajes, habitaciones, mobiliario, palacio, jardines, carrozas, escoltas y cortejos; y esa brillante representación la veían de algún modo todos los franceses.image
Fuente:image
 School of Architecture  University of Navarra

Autor: Joaquin Lorda. CLASSICAL ARCHITECTURE
Si quieres ver el tema completo  http://www.unav.es/ha/001-TEOR/cuento-gato.htm